Capítulo 61

No llegaron a abrir la puerta, porque, en el momento en que iban a entrar, Luisa salía de la casa, muy arreglada, demasiado maquillada para el gusto de Laura, que la miró con desaprobación.

—Pareces un cuadro.

—Eso pretendo. Adiós, chicas.

Y se fue. Laura y Celia se miraron y Celia gritó:

—Sé buena…

—Lo seré… —se oyó la voz de Luisa mientras subía al ascensor. Luego las puertas se cerraron y ya no oyeron nada más.

—Ven —dijo Celia cuando entraron—. Vamos a mi habitación.

Siempre que entraba a l
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