Sergio estaba en la terraza de su casa, mirando las sombras del parque del Retiro que se extendían ante él un poco intimidantes. Sólo eran las siete y media, pero a finales de noviembre la noche cae pronto y el frío se hace notar, se dijo mientras daba una profunda calada al puro que tenía entre los dedos. Estaba nervioso y preocupado, y cuando se encontraba así su terapia consistía en sentarse en la terraza, fumarse un puro y contemplar la vida que bullía a sus pies. Le resultaba relajante, y