Capítulo 34: Una vida lujosa.
En su lujoso departamento, Henry despertaba con un terrible dolor muscular; había subido a la piscina con la esperanza de volver a gemelos, y se había ejercitado nadando hasta que no le quedaron más fuerzas. Mirando su celular, vio que pasaban las tres de la tarde. Apresurado y adolorido, se había metido a bañar con la rapidez de un relámpago, iba tarde hacia la junta de asociados y con esa sería la tercera vez, sus socios no estarían nada contentos. Mirándose en el espejo, vio su aspecto desal