Capítulo 33: Frustración.
El roció de la mañana besaba las rosas rojas en los jardines de aquella casa. Las aves cantaban hermosas melodías que a cualquiera podría alegrarles el corazón. El sol ya se había asomado con su brillo eterno sobre las colinas, y, sin embargo, Emily sentía que su rabia y celos iban en aumento.
Su madre, hablaba con la madre de Henry por teléfono, sobre retomar el compromiso entre ella y el apuesto magnate, pero la rabia que sentía por el desaire de Katherine y los aires de superioridad que aqu