27. ¡No me parece justo!
Tatiana, con el corazón hecho pedazos y la rabia hirviendo en sus venas, se alejó de su madre a paso ligero, buscando refugio en la inmensidad de la mansión Volkov. No toleraría ni una palabra más de reproche por la incapacidad que tenia para lograr consumar el matrimonio con su esposo
La verdad era que lo había intentado todo. Se había mostrado insinuante, seductora, incluso lasciva, pero Erwan parecía inmune a sus encantos. Sus días transcurrían en un tedioso bucle de soledad.
Erwan, absorto