—Donato sigue pensando como un hombre de la capital —respondió ella—. Cree que las personas necesitan múltiples propiedades para demostrar que tienen un lugar en el mundo.
—Le dije que no —añadió Máximo con una leve sonrisa en los labios—. Le dije que esta finca es la única casa que necesitamos. Aquí nació Mateo, aquí construimos nuestra empresa tecnológica y aquí es donde quiero envejecer a tu lado.
Amelia se giró levemente para mirarlo. El viento marino despeinaba los mechones oscuros de