-Es que ya no existe un "nosotros", Diego. Entiéndelo. Acepté que le dieras tu apellido a mi hijo porque es lo justo, y acepté que vinieras al departamento a visitarlo porque no le voy a negar a mi bebé el derecho de ver a su padre... pero nuestro trato llega estrictamente hasta ahí, ¿de acuerdo?
-¿De verdad me vas a sacar de tu vida así de la nada, Juliana? -me preguntó con los ojos empañados por el dolor-. ¿Cómo quien saca la basura de la casa? Está bien, lo admito, fui un cobarde, me equivo