Tal vez la persona que estaba esperando ni siquiera fuera a llegar.
La chava, sin embargo, me preguntó con una sonrisa:
—Estás esperando a alguien, ¿verdad?
—Sí.
—Seguro tu amigo se quedó atorado en el tráfico, ahorita todo alrededor del estadio está súper congestionado.
Tal vez al verme un poco caída, ella se me acercó sonriente para consolarme, ladeando la cabeza y diciendo:
—Te acompaño a esperar un poco.
—¿No vas a entrar?
—No pude conseguir boleto —me respondió encogiéndose de hombros, con