Mateo no le prestó atención.
José era consciente de que su estado de ánimo no era el mejor.
Aunque Delia había actuado para enviarle un mensaje, esa cercanía realmente había sucedido.
—Debes prepararte para decirle a Delia la noticia de la muerte de su abuela. No creo que lo tome bien.
Mateo contemplaba la oscura inmensidad que se extendía ante él; incluso sus ojos marrones parecían perderse en la negrura de la noche.
Su mirada era profunda y melancólica.
Al principio, pensó que, dadas las circu