…
Al otro lado del océano.
Antonio recibió una llamada y, con premura, se dirigió a informar a Mateo.
Mateo estaba a punto de marcar el número de Delia cuando, al verlo, frunció el ceño.
—Es mejor que tengas algo realmente importante que comunicar.
—Lo es —respondió Antonio, empapado en sudor—. La ubicación de Enzo ha explotado.
—¿Explotó? —Mateo levantó las cejas, sorprendido.
Antonio, sin atreverse a secarse la frente, explicó con sinceridad: —Se utilizaron materiales de alta calidad. Ahora es