Olaia disfrutaba de la pista de baile, inmersa en la música.
De repente, sintió vibrar su pulsera. Estaba a punto de mirar quién la llamaba cuando, inesperadamente, una fuerza la sacó de la pista.
Se tambaleó hasta encontrar estabilidad en una sala privada.
Al alzar la vista, se encontró con un rostro familiar, pero frío y distante.
No tuvo tiempo para intercambiar palabras, ya que la pulsera vibró nuevamente.
Al darse cuenta de que era Delia quien llamaba, contestó al instante: —¿Por qué me has