Después de terminar con el ajetreo, recordé la cita médica: —Por cierto, ¿ya salieron los resultados?
—Sí, ya están.
Mateo me miró suavemente el abdomen, diciendo con una sonrisa: —El pequeño se está desarrollando muy bien. No ha sido en vano que lo hayas cuidado tanto.
En ese momento, Antonio entró con unos documentos: —Mateo, yo te espero en el auto.
Mateo asintió: —Está bien.
Una vez que Antonio se fue, Mateo notó mi preocupación al mirar hacia la habitación de la abuela: —Mario dijo que, mie