Olaia se inclinó curiosa: —¿Qué pasa, de quién es el mensaje?
Apagué la pantalla: —Mateo.
—¿Él? ¿Qué quiere? ¿No estaba ya satisfecho con cómo te ridiculizó en el restaurante esta noche? ¿Siente que no lo hizo bien?
—No es eso.
Me sonrojé un poco: —Le duele la pierna, probablemente es una secuela de la explosión. Tengo que ir a verlo.
Olaia me miró indignada: —¿Acaso no acabas de decir que no ibas a priorizar a tu pareja sobre tus amigos? ¿Y ahora resulta que sí lo haces?
Me puse a hacerle un ma