...
Dos años después, en el aeropuerto de ciudad de Perla.
Con zapatos planos y mi maleta en mano, me encontré con Olaia, quien me abrazó con fuerza.
—¿Gran diseñadora, al fin te decides a volver?
—¿O intentas estrangularme?
No pude evitar reír: —Volví porque te echaba de menos.
La verdad era que Olaia me visitaba en Solara siempre que podía.
La última vez fue hace apenas dos semanas.
Mientras conducía de regreso, comentó: —Cuando ocurrió el incidente, Marc se volvió loco. No podía creer que hub