—Ya salió la prueba de paternidad.
Suspiré con frustración.
Él insistió con firmeza: —Debe haber un error en la prueba. Delia, podría confundir a cualquiera con ella.
Ese cualquiera claramente se refería a mí.
Luego, agregó con serenidad: —Pero nunca, jamás la confundiría a ella.
...
Apreté los labios: —Eso es asunto tuyo y de la familia Hernández, Mateo. Es mejor que mantengamos cierta distancia.
No quería volver a meterme en problemas.
Sin esperar su reacción, tomé a Olaia del brazo y entramos