Al escuchar esto, Isabella recorrió el salón con la mirada, localizó a Felipe y lo llevó con ella para recibir a los invitados.
No pasó mucho tiempo antes de que se escuchara un alboroto en la entrada del salón.
Marc, Augusto y la familia Hernández acababan de llegar.
Marc llevaba un abrigo negro; su expresión era fría y autoritaria, caminando con una seguridad que irradiaba poder.
Augusto, como en su visita a Delian, caminaba medio paso detrás de Marc, pero la cercanía entre ambos era evidente.