Era la primera vez que veía a Mateo con esa expresión.
No sabría decir si era nerviosismo, emoción o ansiedad...
Pero, en resumen, no encajaba en absoluto con su habitual aire despreocupado y rebelde.
En este momento, me pareció ver en él al Marc de antaño.
De repente, me volví más fría, casi despiadada, conteniendo cualquier sentimiento que pudiera brotar, y me di la vuelta con determinación.
—Sí, sigue hablando.
Mateo seguía con el celular en la mano. Dio un paso hacia mí, me rodeó con un solo