—Sí.
Dijo con una sonrisa ligera, armándome de valor, dije: —Si es lo segundo, me preocupa que te estés enamorando de mí.
Él soltó una risa burlona: —¿Preocupada? ¿Acaso crees que si me gustas, te quitaré el sueño?
—Más o menos.
Respondí con total franqueza: —Tienes buen carácter, y vienes de una buena familia y eres fiel. Es difícil no sentir algo por alguien como tú, pero precisamente por eso, lo nuestro no es posible.
—¿No es posible?
—No, no lo es.
Respiré hondo, y mirándolo con seriedad, añ