Cáncer de estómago…
Me quedé desconcertada por un momento, mirando con incredulidad a mi tía.
—¿Cómo es que...?
Antes de que mi tía pudiera decir algo, Juan volvió a hablar ferozmente:
—Yo digo que en todo lo demás se puede conformar con algo mediocre, pero para los medicamentos, tiene que usar lo mejor.
Miré a mi tía y estuve de acuerdo con eso:
—Exacto. Tengo por ahora cuarenta mil, puedo dárselos todos para que se cure.
Había perdido a mi bebé, y no tendría muchos lugares en qué gastar.
Podrí