Igual que mi matrimonio con Marc, después de tres años viviendo juntos y en cercanía íntima, al final con solo unas cuantas maletas ya serían suficientes para dar por finalizado todo.
—Jefa.
Al medio día, Nadia entró en la oficina tocando la puerta, con el teléfono todavía con la pantalla encendida. Tenía una expresión un tanto complicada, dudando al hablar:
—¿Conoces a mi ídolo?
Sabía que se refería a Enzo, por lo que sonreí un poco:
—Sí, ¿no te lo había dicho antes? Él y yo somos de la misma u