Marlene fue la última en hablar: —José, no te hemos presionado. Ya te lo preguntamos antes: si querías tomarte un tiempo para reflexionar sobre qué camino seguir, te lo permitimos todos estos años.
—Pero este permiso no es para que te enamores de una mujer y te pongas en contra de nosotros, sino para que tomes la decisión correcta.
—La responsabilidad de la familia Jurado te corresponde, es lo que naciste para hacer, no se puede cambiar.
José guardó silencio.
Ellos no estaban equivocados, pero é