Olaia no sabía en qué momento se quedó dormida. Cuando despertó, el celular ya se había apagado automáticamente.
Se levantó, buscó el cargador y, al conectarlo, encendió el celular. Para su sorpresa, vio que la videollamada había durado cinco horas.
Y eso que el celular se apagó solo.
Si hubiera tenido batería, habría continuado hasta la mañana.
Olaia se sorprendió un poco; nunca antes se había sentido tan absorbida por una relación.
[Buenos días]
Después de enviar el mensaje a José, Olaia se ar