A pesar de todo, el ambiente en la familia Jurado seguía siendo relativamente armónico.
Delia le había mencionado que, mientras no se dañaran su imagen ni sus intereses, la familia podría considerarse un lugar cálido y lleno de armonía.
Pero, en su caso…
No.
Ella no tenía un hogar.
De repente, pensó que tener unos padres y abuelos como los de José, aunque estrictos, era en el fondo por una buena intención.
Al menos no abandonarían a sus hijos ni los golpearían hasta casi matarlos.
—Últimamente,