—Come.
José, de repente, le sirvió el filete, y luego, con destreza, le peló un cangrejo y una langosta.
Olaia y yo observamos la escena, y nuestras miradas se cruzaron.
Olaia, al instante, me mandó un mensaje: [¿Viste eso? Me está desafiando].
Respondí: [¿Eso despertó tu espíritu competitivo?].
Olaia: [Si hubiera vuelto temprano, tal vez sí. Ahora no tendría ganas de jugar con ellos. Lo que quiero es disfrutar mis vacaciones.]
Pude ver que Olaia no había superado por completo a José. Si fuera a