Si estuviera comiendo un limón, podría entender que se utilice para desinfectar.
Sin embargo, no dije nada más, simplemente me senté a un lado, dejándoles el espacio necesario para continuar con su actuación.
Apenas me acomodé en el asiento cuando Mateo regresó.
—¿Qué pasó? ¿Con ese tiempo ni siquiera para fumar?
—Ya dejé el cigarro, lo sabes.
Mateo tomó mi mano con una expresión de quien busca aprobación: —Te prometo que no he fumado a escondidas, si no me crees, puedes olerlo.
Se acercó a mí m