Cuando se acercaba el momento de mi parto, mi mamá y mi tío vinieron a visitarme.
Antes, mientras estaba en el hospital, también fui a ver a mi mamá.
Ella estaba devastada tanto emocional como físicamente, y además, debido a su gran fama, los periodistas siempre se infiltraban para conseguir noticias exclusivas.
Así que mi tío organizó su tratamiento en el extranjero, ya que José conocía a un psicólogo allí.
Al verlos llegar, no pude evitar sentirme feliz y corrí hacia ellos: —¡Mamá, tío, qué al