—Una vez que termine el luto, nos casaremos de inmediato, ¿te parece?
Mateo me observó durante un largo rato, en silencio.
En sus ojos se reflejaban emociones intensas.
Incredulidad, sorpresa, emoción y, sobre todo, la sensación de que le habían arrebatado la oportunidad de pedirle matrimonio primero.
Sin embargo, finalmente no dijo nada y solo me abrazó.
Quería consolarlo dándole una palmadita en la espalda, pero al recordar su herida, opté por acariciar suavemente su nuca.
—Ve a alegrarte un p