C260: Yo no soy como tú.
Alaska se alarmó de inmediato. Su expresión se endureció y miró a Ámbar con visible disgusto, como si se sintiera traicionada por aquella iniciativa inesperada.
—¿Para qué fuiste a hablar con él? —le reclamó—. ¿Por qué lo buscaste, Ámbar?
Ámbar levantó las manos en un acto conciliador y habló con calma.
—Tranquila, Alaska. No fui a verlo por las razones que estás imaginando, no pienses mal —respondió con serenidad—. Te confieso que estaba preocupada por todo lo que está ocurriendo. Dijiste que