C260: Yo no soy como tú.
Alaska se alarmó de inmediato. Su expresión se endureció y miró a Ámbar con visible disgusto, como si se sintiera traicionada por aquella iniciativa inesperada.
—¿Para qué fuiste a hablar con él? —le reclamó—. ¿Por qué lo buscaste, Ámbar?
Ámbar levantó las manos en un acto conciliador y habló con calma.
—Tranquila, Alaska. No fui a verlo por las razones que estás imaginando, no pienses mal —respondió con serenidad—. Te confieso que estaba preocupada por todo lo que está ocurriendo. Dijiste que él se quedó con la bebé, y sinceramente no creo que las cosas deban manejarse así. Los problemas de pareja, o los conflictos entre adultos, deben quedar al margen de lo que concierne a la niña. Tú eres su madre y necesitas estar cerca de ella. Por eso hablé con Vidal, y él aceptó que vayas a amamantar a la bebé.
La sorpresa se reflejó en el rostro de Alaska, y a esa expresión se sumó una chispa de entusiasmo. Se removió sobre la cama y, sin llegar a incorporarse del todo, se desplazó sobre el co