C219: Seremos una familia.
Ámbar cerró los ojos con lentitud y luego se llevó una mano a la frente, exhalando con cansancio. Había fastidio, agotamiento, una molestia profunda… pero no sorpresa. Vidal siempre le había dicho que llegaría hasta ese extremo.
Lo que sí la había confundido era haber creído, aunque fuera por un momento, que él finalmente había desistido, que había aceptado la realidad. Durante semanas no la buscó, no insistió, no volvió a aparecer, y ella se permitió pensar que, por fin, había comprendido.
Sin embargo, el hecho de que se presentara en el hospital y exigiera una prueba de paternidad dejaba claro que no se había rendido, que seguía aferrado a una idea que se negaba a soltar.
—¿No hubo forma de impedirlo? —preguntó al fin, sin abrir los ojos.
—No —respondió Raymond—. Elías fue muy claro conmigo. No había manera de evitarlo. La orden estaba en regla, todo era legal —apretó la mandíbula antes de continuar—. No entiendo por qué no se rinde de una vez. A veces pienso que hace todo esto solo