CAPÍTULO 48. MI PROMETIDO
Horas más tarde, siendo de madrugada, Carlos Alejandro, regresó a su casa agotado, además que debido a las circunstancias, Rosa Lilia iba a quedarse con ellos, pues le habían indicado reposo absoluto, se necesitaba estar al pendiente de ella y el bebé que esperaba.
—Voy a solicitarle a Eleonor que arregle la habitación en la que se quedan mis padres, en la planta baja. —La ayudó a tomar asiento.
— ¿No dormirás a mi lado? —cuestionó con los labios entreabiertos.
—No —contestó sin dudarlo ni un