CAPÍTULO 35. BRIANA
Briana.
En cuanto el avión tocó tierra en la ciudad de Durango, en donde aquella nota decía que su papá estaba, buscó un taxi para dirigirse al domicilio señalado, ¿será que por fin Martina le permitiría verlo?, ¿quizás ya lo habrían dado de alta?, la esperanza envolvió su corazón.
Al llegar a la dirección en la que venía la nota, de inmediato tocó por el conmutador, la puerta se abrió con tan solo anunciarse con su nombre.
— ¡Martina! —exclamó al ingresar por la residencia. —¿En dónde estás? —