CAPÍTULO 30. ORGULLO HERIDO
Por la mañana.
Un fuerte grito proveniente de la habitación de Rosa Lilia despertó a todo el mundo, pues terminaba de vociferar y volvía a hacerlo incesantemente. Carlos Alejandro y Briana abrieron los ojos de golpe, sus corazones retumbaron agitados.
—Es Rosa Lilia. —Se puso de pie y salió corriendo intentando averiguar qué sucedía, al igual que Briana, quien fue detrás de él.
— ¿Qué es lo que ocurre? —preguntó Carlos Alejandro abriendo la puerta sin tocar.
Rosa Lilia se encontraba de espaldas