CAPÍTULO 24. UNA PROMESA OLVIDAD
Los pequeños estaban por volver a replicar, antes de que su papá llegara a las escaleras, pero Briana los sujetó por los hombros y los vio a los ojos, bastó con que los mirara y moviera su cabeza de un lado a otro para que no dijeran más.
Daniela se cruzó de brazos, sintiendo como su pecho subía y bajaba aceleradamente, estaba muy molesta por la decisión que había tomado su padre.
—Solo será por unos días —Cristian intervino al ver su reacción—, tranquilos.
— ¿Por qué no se va a su casa la intr