CAPÍTULO 22. UN ALACRÁN A LA BOLSA
—No, claro que no —contestó de inmediato Carlos Alejandro y nuevamente se puso de pie para ayudarla a tomar asiento.
Cristian regresó de la llamada que recibió.
— Lamento la demora, era importante —indicó tomando su copa y bebió de golpe.
— ¿Ocurre algo? —preguntó Alejandro al verlo visiblemente pálido.
—Luego te cuento —contestó llevándose un bocado de la pasta que solicitó, observando un gran silencio entre las chicas. — ¿Me perdí de algo? —las señaló.
Briana negó con su cabeza.
—No, no suc