CAPÍTULO 20. MUNDO DE CABEZA
—Una servilleta. —Carlos Alejandro se aclaró la garganta para poder hablar, y se desvió hacia la encimera, dejando su exquisita fragancia por todo el sistema respiratorio de ella.
Briana abrió los ojos de golpe al escucharlo, lo miró a los ojos confundida. Estaba segura de que se había acercado con otra intención, pero de pronto se arrepintió. Ladeó los labios y sonrió para disimular aquel bochornoso momento.
—No era necesario que se pusiera de pie y caminara hasta acá, yo pude haberlas llevado