Atraída.
Lucía estaba segura de varias cosas, pero sobre todo de una y era la evidente forma en la quel Logan, esporádicamente, la miraba. Siendo honesta, se había percatado desde hacía un par de semanas, cuando dejó de usar ropas holgadas. No era como si lo hubiera hecho a propósito, solo pensó que bien podría comenzar a probar cosas nuevas y esa era la ropa que, gracias a la “amabilidad” de Logan, hoy día tenía en su guardarropas.
De alguna manera, Lucía siempre se sintió como un bicho raro, por decir