CAPÍTULO 38. Secretos bien guardados.
Leo todavía estaba medio aturdido por el sueño, y definitivamente aquel no era el despertar que estaba esperando ese día. Miles de preguntas pasaron por su cabeza mientras veía la expresión determinada del muchacho.
¿Por qué le estaba pidiendo el dinero él y no Angélica?
¿Ella tenía vergüenza de pedírselo? ¿Tan poca confianza tenía con él que había preferido mandar a su hijo a pedirlo?
Se rascó la nuca mientras se apartaba de la puerta para dejarlo entrar. Los ojos del chico reflejaban una me