Capítulo 12.- Miradas entre la multitud.
Los minutos transcurrieron sin descanso y, finalmente, la noche de la fiesta llegó envuelta en música, luces de colores y el aroma irresistible de la comida típica que inundaba cada rincón de Santa Clara.
La plaza principal estaba completamente abarrotada; no había ni un solo rincón vacío. Los niños corrían entre los puestos decorados con banderines, las familias ocupaban las bancas alrededor de la fuente y una orquesta amenizaba la velada desde el escenario principal.
Ángela había prometido