Asher y Evelyn seguían trabajando juntos para resolver el caso del secreto de su familia, pero la tensión entre ellos era palpable. Asher estaba dolido por el rechazo de Evelyn y no podía entender por qué ella no podía amarlo.
Mientras investigaban, Asher no podía evitar hacer comentarios sarcásticos sobre la relación que no habían podido tener. Evelyn se sentía incómoda y frustrada por la actitud de Asher.
—¿Qué pasa contigo, Asher? —preguntó Evelyn, exasperada—. ¿No puedes dejar de lado tu