Asher se detuvo, su mirada intensa y llena de emoción. Se quedó allí, parado, como si estuviera esperando a que Evelyn se calmara y considerara sus palabras.
—No creo que merezca tu perdón —dijo finalmente Asher, su voz baja y suave—Pero te pido que me escuches, que me des la oportunidad de explicarte todo, de contarte la verdad sobre lo que pasó. Quiero que sepas que te amo, Evelyn. Te amo más que a nada en este mundo. Y quiero pasar el resto de mi vida haciéndote feliz, compensándote por el