La noche finalmente comenzó a clarear, y Asher se sintió invadido por una sensación de resignación. Sabía que pronto tendría que dejar atrás todo lo que conocía, todo lo que amaba.
Se vistió en silencio, sin mirar hacia atrás. La carta en su bolsillo parecía pesar más que nunca, como si fuera un recordatorio constante de lo que había perdido.
Antes de irse, Asher decidió hacer una última parada. Se dirigió hacia la casa de Evelyn, con la carta en la mano.
Llegó a la casa y llamó a la puerta. No