"Leila...".
Leila oye su nombre y abre los ojos de golpe.
¿Dónde se encuentra? ¿En una playa? Siente la arena húmeda debajo de ella, las olas chocando contra sus pies y el olor del mar salado.
"Leila... ¡Leila! Ayúdame...".
De repente ve a su yo más joven corriendo por los límites de la manada, riendo y saltando por la columna de árboles y arbustos del espeso bosque, aparentemente llena de alegría y regocijo. Pero cuando se gira y mira a Leila, su rostro está lleno de tristeza y sus