“Hay alguien aquí que quiere verla, mi señora”, le dijo una omega a Carmela en su habitación en la casa de Antonio.
Carmela apartó la vista del espejo donde se estaba maquillando y miró a la omega antes de volver a mirarse en el espejo y una amplia sonrisa se dibujó en sus labios.
Ni siquiera la habían anunciado oficialmente como la Reina Licántropa y ya había gente que venía a buscar su favor.
“¿Quién es?”, respondió ella con voz estoica, ocultando su emoción a la omega.
“Es… Es el Alfa Tat