"¿Estás bien?". Kelvin ignora el dolor que le desgarra la espalda. Sus brazos ayudan a Leila a ponerse en pie, con los ojos llenos de compasión y apasionado afecto.
"Estoy bien".
"Estás sangrando", responde Kelvin, sorprendido al ver que su herida abierta no se cura.
Es una mujer lobo y se curan rápido. Como Luna, debería curarse aún más rápido, pero no es momento de especulaciones. Casi se arranca la camisa del cuerpo y se la ata alrededor de la herida.
Leila lo mira mientras él la