Celina le entregó Amara a Liana.
“Ve con tu abuela a comer algo, tú y yo nos pondremos al día más tarde”.
Liana y Celina compartieron una mirada de entendimiento y Liana se llevó a Amara, dejando a las otras dos mujeres el espacio para hablar.
“No hay manera fácil de decir esto, así que lo diré de la única manera que se puede decir. Tu hija no debería existir. Va en contra de las leyes mismas de la naturaleza, una abominación que la mayoría consideraría que es, una anomalía la llamarían, per