Nuestra pequeña burbuja.
SOPHIE
La escena casi me hizo caer de rodillas por el dulce alivio que inundó mis venas, casi fue desgarrador. Mi respiración era tan anormalmente fuerte y rápida que no podía escuchar nada más, ni siquiera el sonido de mi propio nombre saliendo de los labios de mi padre, solo vi el movimiento de sus labios mientras lo decía.
Estaba bien.
Estaba bien.
Mi padre no se había ido.
Estaba justo ahí, sentado en su cama, aunque sus ojos estaban abiertos de par en par por la so