SOPHIE
Estaba loca. Absolutamente fuera de mis cabales.
¿De qué otra forma podría explicar subirme a un avión hacia una ciudad que apenas conocía, con un tipo que me irritaba hasta el infinito, para asistir a una ceremonia a la que no fui propiamente invitada? Todo por un hombre al que no le importaba un carajo lo que me pasara. Pero lo había hecho. Simplemente empaqué una maleta y me fui, sin pensarlo dos veces, sin razonamiento lógico. Había abordado el jet como una mujer en misión —solo que n