TRAVIS
No estaba sorprendido de haber sido drogado. Diablos, la prueba de drogas estaba justo frente a mis ojos. Lo que me desconcertó fue la persona que hacía la confesión. La mujer tímida y frágil que apenas había podido mirarme a los ojos durante la cena había entrado a mi oficina y confesado su engaño.
—Yo... te drogué —Elaine lo repitió de nuevo como si no lo hubiera escuchado la primera vez. Sin preámbulos. Sin excusas. Solo la verdad al descubierto. La miré fijamente desde el otro lado de