"Muchas gracias, Dianne."
"Es para lo que me pagan," dice, levantándose y agarrando su bolso.
"Debería irme ya."
Mi cara decae. "Pero acabas de llegar."
"Tengo que volver a la oficina y terminar algunas cosas."
Miro la hora y veo que de todos modos solo faltan veinte minutos para que la empresa cierre por el día.
"Ya casi es hora de que termines tu jornada, ¿por qué no te quedas a cenar?"
"No creo que—"
"¿Te quedarás si soy yo quien te lo pide?"
Dice mi padre mientras aparece en la sala. Los ojo