El reflejo de Anabel
La figura oscura que emergió del espejo se materializó con un estremecimiento que hizo temblar el aire, como si el mismo oxígeno se tornara denso, imposible de respirar. Era alta, envuelta en sombras que parecían absorber la poca luz de la habitación, con ojos que brillaban como brasas apagadas. Su forma cambiaba, vibrando como humo negro, dejando ver apenas un rostro pálido y unas manos delgadas que parecían ansiosas por aferrarse a algo… o a alguien.
Ana retrocedió un pa